Centro Locero La Atalaya

La Atalaya es uno de los pocos lugares de Gran Canaria donde todavía perdura la tradición artesanal de elaborar cerámicas a mano siguiendo un método ancestral que se remonta a la época prehispánica, siendo por otro lado uno de los más destacados centros de producción alfarera de la isla; aquí se conservan aún las cuevas-viviendas y talleres, muchas de ellas ocultas tras edificaciones nuevas, donde las loceras trabajaron el barro, y los hornos de piedra donde se guisa la “loza”.

En la actualidad, el Centro Locero La Atalaya, gestionado por la Asociación de Locer@s de La Atalaya, “ALUD”, ha logrado preservar las técnicas y tipologías tradicionales y formar a las nuevas generaciones a través de una continuada actividad de investigación, docencia, exposición y venta de artículos alfareros, dando así continuidad a una parte importante del legado cultural más genuino de Gran Canaria. Esta iniciativa cultural se debe, en gran medida, a las enseñanzas de Francisco Rodríguez Santana, más conocido como “Panchito” y de Antonia Ramos Santana, “Antoñita La Rubia”. La práctica tradicional de elaborar la “loza” continua hoy día por las nuevas generaciones de talayeras-os.

lunes, 6 de diciembre de 2010

"Proyecto de Ecomuseo en La Atalaya"

"Alfareras de La Atalaya", de  Cirilo Suárez


   En nuestra opinión no sólo trata de preservar una tradición artesanal que por distintas razones se en cuenta a punto de extinguirse, motivo ya de por sí más que suficiente para que esté justificada la intervención de los organismos públicos con responsabilidad en el tema.

"Ecomuseo Panchito"
   Otras razones de carácter científico se suman a las ya aludidas, y es que el poblado troglodita de La Atalaya constituye un valioso documento que se ha preservado intacto al paso de los siglos. se trata , por tanto, de un auténtico fósil vivo, un túnel del  tiempo, donde los investigadores: antropólogos, etnógrafos y arqueólogos pueden penetrar para obtener información que difícilmente hubieran podido conseguir siguiendo procedimientos normales de investigación. Los especialista que trabajan en otros contextos, no cuentan con "documentos" de esta índole.
Detalle de "El poblado alfarero", de Cirilo Suárez
   El poblado de la Atalaya constituye también un libro abierto al pasado, ya que bajo su suelo, cuando se excave, encontraremos muchas de las claves que nos vendrán a clarificar importantes aspectos de la vida económica y social de la comunidad aborigen que sobrevivió al trauma de la conquista. etapa oscura sobre todo en lo concerniente a los aborígenes canarios, que ya no serían objeto de la misma atención por parte de los cronistas.
"Antoñita, La Rubia"
sabemos que los canarios abandonaron sus antiguos lugares de asentamiento, desplazados por los conquistadores y colonos que se apropiarían de las mejores tierras. Los aborígenes, en su mayor parte, tuvieron que buscar nuevos lugares de asentamiento, aunque esta vez en los territorios mas agrestes y remotos de la geografía insular. Los poblados trogloditas de La Atalaya, Cuevas de Pineda y Lugarejos, constituyen claros ejemplos de estos asentamientos aborígenes que se crearon inmediatamente después de la conquista. Uno de los argumentos más sólidos que hablan a favor de nuestra teoría es sin duda el hecho de que precisamente en estas tres localidades trogloditas se mantuvo viva una tradición alfarera cuyo origen es sin duda prehispánico, como así lo demuestran los estudios realizados sobre el tema.

Cuenca Sanabria, Julio, (1986): "El Centro Alfarero de La Atalaya", Necesidad de creación de un ecomuseo. Revista Aguayro, Nº:166. La Caja de Canarias.




"Taia"


Fotografías de Gustavo Rivero




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