Centro Locero La Atalaya

La Atalaya es uno de los pocos lugares de Gran Canaria donde todavía perdura la tradición artesanal de elaborar cerámicas a mano siguiendo un método ancestral que se remonta a la época prehispánica, siendo por otro lado uno de los más destacados centros de producción alfarera de la isla; aquí se conservan aún las cuevas-viviendas y talleres, muchas de ellas ocultas tras edificaciones nuevas, donde las loceras trabajaron el barro, y los hornos de piedra donde se guisa la “loza”.

En la actualidad, el Centro Locero La Atalaya, gestionado por la Asociación de Locer@s de La Atalaya, “ALUD”, ha logrado preservar las técnicas y tipologías tradicionales y formar a las nuevas generaciones a través de una continuada actividad de investigación, docencia, exposición y venta de artículos alfareros, dando así continuidad a una parte importante del legado cultural más genuino de Gran Canaria. Esta iniciativa cultural se debe, en gran medida, a las enseñanzas de Francisco Rodríguez Santana, más conocido como “Panchito” y de Antonia Ramos Santana, “Antoñita La Rubia”. La práctica tradicional de elaborar la “loza” continua hoy día por las nuevas generaciones de talayeras-os.

sábado, 12 de junio de 2010

"El horno viejo"




Se cree que este horno pueda tener cerca de trecientos años de antigüedad, es el último de los antiguos hornos que existieron en La Atalaya hasta comienzos del S. XX. El mismo, es junto con la Casa-Alfar de Panchito, uno de los elementos patrimoniales más importante de La Atalaya en relación al oficio de la “loza”.
El “guisado” se realizaba a fuego directo en contacto directo con la leña (preferentemente sarmientos y cepas de la vid), lo cual le proporciona unas tonalidades únicas a las vasijas como reguisos y flameados, dándole a las mismas una características propias, sólo comparable a las realizadas por los “antiguos canarios”.
         El uso de éste estuvo acompañado por la figura del “guisandero”, quien realizaba las tareas propias del guisado, figuras como “Cho” Nicolás Lino o José María “El Negro”, le dedicaron “jornadas” enteras para el guisado de las vasijas que realizaban las loceras.
Hoy en día se sigue guisando la loza en La Atalaya, usando las mismas técnicas y sistemas que en épocas pasadas.         
                                        Gustavo Rivero, 2010 

                                 
                                                 Fedac